DESCRIPCIÓN

El presente texto es el resultado de la consulta de diversas fuentes bibliográficas y posterior adaptación, entre las que cabe destacar (CEBALLOS & RUIZ DE LA TORRE, 1979), (GARCÍA & MONTERO, 2000), (CAMARERO, GUERRERO & GUTIÉRREZ, 1997), (CASTELLS, GUTIÉRREZ & LLORENS, 2001), (GUERRERO – CAMPO, et al., 1998) www.conifers.org/pi/Pinus_sylvestris.php,




Nombre:



Nombre científico: Pinus sylvestris L.



Pinus es palabra latina. Teofrasto usa el término πωος, aunque el término usual griego es πιτυς (transcrito pitys). Se ha buscado el origen de estas voces en celta Pen, cabeza, elevación. Sylvestris deriva de silva = selva, bosque, en su forma poética, tardía y helenizante, sylva.



Nombre común:



España:



Pino silvestre, pino albar (Soria, Burgos, Cuenca, Guadarrama occidental y Baza).

Pino de valsaín (Guadarrama, resto), Pino blanquillo (Guadarrama)

Pino rojal, Pi rojal (Levante, Aragón y Cataluña)

Pi blancal, Pi bord, Pi roig (Cataluña)

Pino royo (Huesca)

Pino serrano (Sierra de Gredos)

Pinu gorria, Lerr (País vasco)

Piñeiro rubio (Galicia)



Resto de su distribución:



Pin commun, P. sylvestre, P. blanc, P. rouge, P. sauvage (Francia)

Föhre, Weiss Föhre, Gemeine Kiefer, Wald Kiefer (Alemania)

Scots pine, Scotish pine, Wild pine (Gran Bretaña)

Meşə şamı (Acerbayán)

Хвоя звычайная (Bielorrusia)

Бял бор (Bulgaria)

欧洲 赤松 (China)

Хыр (Chuvasio);

Obični bor (Croacia)

Borovice lesní (República Checa)

Skovfyr (Dinamarca)

Grove den (Holanda)

Harilik mänd (Estonia)

Mänty (Finlandia)

Waldkiefer (Alemania)

Erdeifenyő (Hungría)

Parastā priede (Letonia)

Paprastoji pušis, pošės (Lituania)

Furu (Noruega)

Sosna zwyczajna (Polonia)

Pinheiro-da-Escocia (Portugal)

Pin de Pădure (Rumanía)

Сосна обыкновенная (Rusia)

Beahci [Sami]

Beli bor (Serbia)

Borovica sosnová (Eslovaquia)

Rdeči bor (Eslovenia)

Sarıçam (Turquía)

Сосна звичайна (Ucrania).


Descripción;



El pino silvestre es un árbol elevado, que puede llegar a los 30-40 m de talla, diámetros mayores a un metro y llegar a los 500 – 600 años de edad en buenas condiciones ecológicas.

Bajo estas circunstancias presenta un tronco cilíndrico y recto, como ramas verticiladas (todas saliendo de una misma sección del tronco, en lo que se denominan rodetes de inserción), sobre todo cuando crece en espesura y en condiciones favorables, con una ramificación escasa que, debido a la poda natural, queda reducida al tercio superior.

Con los años se detiene la progresión de la flecha y se desequilibra el crecimiento de las ramas. La copa nunca es amplia o de gran tamaño, siendo más recogida en los pies de razas nobles que en los árboles de estirpes inferiores. Las ramas bajas son abiertas u horizontales, levantadas en sus extremos, y las superiores oblicuas o ascendentes.

En el caso de crecimientos aislados, la morfología del árbol es diferente ya que las ramas crecen prácticamente desde el suelo, gruesas y más abundantes, conformando copas irregulares y extendidas. Si el lugar de desarrollo no es favorable, la altura del árbol se ve reducida y los troncos se forman sinuosos y retorcidos.

Los pinos viejos suelen tener pocas o ninguna ramas del lado expuesto a los vientos fríos o a la sombra, acentuándose la deformación, asimetría y aplastamiento del porte en los roquedos y cumbres ventosas de las sierras. La conformación de la copa está siempre influida por pequeñas diferencias de exposición al sol y a los vientos y por la pendiente, que establece variaciones de anclaje y humedad alrededor del tronco.

El sistema radical es potente, con una raíz pivotante que en suelos profundos y sueltos es larga, fuerte y penetrante, y muchas secundarias oblicuas, largas, que proporcionan tal anclaje que sólo muy rara ver consigue el viento desarraigarlo. En terreno rocoso se atrofia la raíz principal y se desarrollan extraordinariamente las secundarias.

En el tronco, el ritidoma es delgado, primero gris verdoso, luego escamoso asalmonado en el tercio superior del fuste y base de las ramas. El líber y capas internas de la corteza contribuyen a dar esta coloración, a través de las escamas caedizas, papiráceas, amarillo verdosas o rojizas típicas de este pino, que en España constituyen carácter distintivo de esta especie, apreciable a distancia. Esta descamación intensa no es general de toda el área de distribución de pino silvestre en el mundo, presentándose en España de forma marcada. En los pies adultos y viejos, la parte baja del tronco lleva una corteza gruesa, con fisuras longitudinales o irregulares que imitan teselas oscuras, pardo rojizas o pardo negruzcas.

Las acículas permanecen en el árbol normalmente 3 ó 4 años, aunque pueden llegar hasta 5.



Distribución:

El pino silvestre es el pino de mayor área natural y el de mayor difusión en Europa y Asia, extendiéndose en latitud desde los 70ºN en Escandinavia hasta cerca del paralelo 37º en Sierra Nevada y montañas del norte de Persia. En longitud abarca desde Galicia a Ojotsk, en la costa sur de Yakutsia.

Esta es la conífera más extendida del mundo, después de Juniperus communis, y su área de distribución natural incluye Albania, Andorra, Armenia, Austria, Azerbaiyán, Bielorrusia, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, China, Croacia, República Checa, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Kazajstán, Letonia, Lituania, Macedonia, Mongolia, Montenegro, Noruega, Polonia, Portugal, Rumania, Rusia, Serbia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Turquía, Ucrania y el Reino Unido.





En España alcanza su límite occidental más meridional de su distribución mundial. Aquí, la mayor parte de sus masas se sitúan entre los 1.000 y 2.000 m de altitud, aunque rebasa estos límites ampliamente en ambos sentidos, presentando el óptimo hacia los 1.500 m. En el centro y norte de Europa es una especie de llanura, que en terreno ondulado busca las orientaciones S y SO y baja al nivel del mar en Escandinavia. En España, como en toda su representación meridional, es de montaña, buscando en general las umbrías, exposiciones de N, NE y NO, salvo en pirineos, donde ocupa casi siempre las solanas.

La extensión y variedad de su área natural y la diversificación morfológica del pino silvestre, se traducen en una gran amplitud ecológica. Por esto, es uno de los pinos que presenta más razas geográficas.





Fuente: CEBALLOS et al. 1966



Pino silvestre en el Pirineo

Las masas de pino silvestre que se encuentran en los Pirineos constituyen la amplia mayoría de todas las zonas existentes de la Península Ibérica.

Se encuentran principalmente en la vertiente sur, cerca de Pamplona, en el oeste, a Ripoll, Gerona (Cataluña) en el este. La mitad se encuentran en la provincia de Huesca, y el resto se distribuyen entre las provincias de Gerona, Lérida, Barcelona, Navarra y el norte de Zaragoza.

La mayoría crecen sobre sustratos calcáreos, en orientación sur, en pendientes, a menudo en bosques mixtos con Pinus uncinata, Abies alba Miller, Fagus sylvatica L., Quercus humilis Miller (= Quercus pubescens Willd.) e incluso con Quercus ilex L. subsp. ballota (Desf.) Samp.

En esta sierra hay una gran diferencia entre la vegetación en las orientaciones norte (umbría) y sur (solana).

Las faldas de la montaña en el norte están dominadas por Fagus sylvatica y Abies alba, con Pinus sylvestris que aparece con poca frecuencia, mientras que en el lado sur la presencia del pino es muy amplia. Este contraste se debe a los niveles de insolación más altos y al clima más continental en la vertiente sur. En la vertiente norte de los Pirineos, los vientos húmedos y las nieblas frecuentes que proceden sin obstáculos del Océano Atlántico, favorecen los bosques de hayas, mientras que al sur, la influencia «oceánica» desde el Atlántico o el Mediterráneo disminuye al aumentar la distancia hacia el interior.



Pino silvestre en el Sistema Ibérico



Hay varias poblaciones de pino silvestre en las sierras Sistema Ibérico:



2a. Al norte de la provincia de Burgos y en Álava, sobre sustratos calcáreos.

2b. En el norte del Sistema Ibérico en litologías ácidas, en áreas en las provincias de Burgos, Soria y La Rioja.

2c. Pinares en el sur del Sistema Ibérico, que se puede subdividir en dos grandes grupos:



- un lugar en las provincias de Cuenca, Guadalajara y Teruel: Alto Tajo, en calizas y sobre areniscas de la Sierra de Albarracín.



- otro que se encuentran entre el Maestrazgo de Teruel (Gúdar y Javalambre) y Castellón (Peñagolosa), tanto en rocas calizas como areniscas.



Un último grupo se encuentra en las montañas ibérico-levantinas y las catalanas costeras: Puertos de Beceite entre Castellón y Tarragona, en sustratos calcáreos. Algunos se encuentran en el norte de esta última provincia, sobre areniscas, en la Sierra de Prades.



Pino silvestre en el Sistema Central



En general, los bosques de pino silvestre del Sistema Central se encuentran entre los 1.200-1.400 metros hasta más de 2.000 m.



La mayor parte de los pinares se encuentran en la zona central de la cordillera, en la Sierra de Guadarrama, en las provincias de Ávila, Segovia y Madrid.



En el extremo oriental de la cordillera y enlazando con el Sistema Ibérico, se encuentra la Serranía de Atienza, incluida la Sierra de Alto Rey, Sierra de Pela y la Mesa de Campisábalos.



Hay un tercer núcleo, formado por pequeñas manchas de pinares en la Sierra de Gredos en el extremo norte en la zona entre Hoyos del Espino y Navarredonda de Gredos. También hay ocasionales poblaciones más pequeñas: el Pinar de Hoyocasero, San Martín del Pimpollar y el Puerto del Pico, y una serie de pequeños rodales e individuos aislados (Génova et al. 1988).



Aparte de los pinares de la Mesa de Campisábalos y Sierra de Pela que crecen en piedra caliza, el resto se encuentran en sustratos ácidos.



Un poco aislados de los rodales en la sierra, hay algunos enclaves cerca del río

Cega, en un terreno arenoso en Lastras de Cuéllar, en la provincia de Segovia, en la meseta castellana (Costa Tenorio et al. 1997).



La mayoría de autores contemporáneos creen que no todos estos bosques son de origen natural. Se ha hecho una clara distinción entre los que se consideran como pinares naturales (sólo los de la Sierra de Guadarrama por encima de 1.600-1.700 m) y los pinares de las otras montañas en el Sistema, que se considera son de origen artificial, procedentes de repoblaciones antiguas.





El noroeste de la península Ibérica y vertiente sur de la Cordillera Cantábrica



Los pequeños enclaves de pino silvestre en el norte-oeste de la península Ibérica y la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica han sido interpretados en las últimas décadas como masas artificiales, creadas por la actividad humana.



Sin embargo, estudios recientes en esta área, basados en análisis polínicos fósiles, indican que estos pinares son los restos de antiguos bosques establecidos en estos enclaves en los últimos 13.000 o 14.000 años.





Pino silvestre en las Sierras Béticas



El pino silvestre se encuentra en las Sierras Béticas en la Sierra de Baza y Sierra Nevada, en sustratos calcáreos en su totalidad.



Variedades y tipos de bosque de Pinus sylvestris en España:

En España se dan cuatro variedades:

P. sylvestris var. catalunica: Localizada en el noroeste de Cataluña, en la Sierra de Cadí y Pirineos orientales.

P. sylvestris var. pyrenaica: Pirineos Centrales y Occidentales, sobre terrenos silíceos. En la vertiente española ocupa terrenos calizos y la forma es frecuentemente achaparrada.

P. sylvestris var. iberica, del Centro y Norte, formando bosques de raza noble en montaña y sobre suelo silíceo.

P. sylvestris var. nevadensis, de Sierra Nevada.

Todas ellas son de muy difícil discriminación morfológica.

Existe otra diferenciación por ecotipos. Se entiende por ecotipo a las subespecies o razas especialmente adaptadas a un conjunto especifico de condiciones ambientales. Simplificando, se puede decir que los individuos de una determinada zona tienen almacenados en su información genética rasgos de adaptación a una zona concreta, lo que les permite vegetar mejor en sus zonas de procedencia que en otras diferentes.

- Ecotipo catalán: en Pirineos y subpirineos catalanes (Gerona, Barcelona y Lérida).

- Ecotipo pirenaico: Navarra, Huesca y Zaragoza.

- Ecotipo ibérico: Sistema Ibérico y Central, Cordillera Costero-Catalana y Cornisa Cantábrica.

- Ecotipo nevadensis: Sierra Nevada.



Flora asociada:



De forma esquemática el pino silvestre se mezcla en pirineos con abeto (Abies alba) y haya (Fagus sylvatica). Con Pinus uncinata (Pirineos, Gúdar, Cebollera), Pinus nigra (Prepirieno,Ibérica, Baza, Sierra Nevada), Pinus pinaster (Central, Ibérica), Quercus pubescens y Q. faginea (Pirineo y Prepirineo), Quercus pyrenaica (Central) y Quercus ilex (Pirineo, Prepirineo, Ibérica, Central).

Son plantas acompañantes del pino silvestre Juniperus communis y la gramínea Nardus stricta. En sus claros tienden a colonizar Genista florida, G. cinerea, Vacciniun myrtillus, Erica vagans, E. australis, E. arborea y E. umbellata. También Adenocarpus decorticans, Cytisus purgans, Buxus sempervirens. En la espesura del pinar aparecen espaciados o en pequeños grupos, Ilex aquifolium, Taxus baccata, Sorbus aucuparia y Sorbus aria, Rhamnuns cathartica, Ligustrum vulgare, Acer campestre, Viburnum lantana, Lonicera xylosteum, etc.



Ecología:

En cuanto a las características edáficas, el pino silvestre vive en suelos poco evolucionados, es indiferente al pH y prefiere terrenos ricos en materia orgánica y permeables.

En los Pirineos y Prepirineos, las masas se encuentran sobre calizas, en la Cordillera Ibérica sobre areniscas, en Cuenca, Teruel y Guadalajara sobre sustratos calizos y en la Sierra de Guadarrama sobre terrenos silíceos estrato-cristalinos.

Posee un temperamento robusto y es netamente una especie de luz, ofreciendo el mejor desarrollo en terrenos desnudos, por ello necesita claras frecuentes en masas espesas. Se entiende por temperamento al carácter de una especie vegetal, por el que tolera o exige determinados grados de intensidad de insolación en sus primeras edades.”

A causa de esta característica, es una especie colonizadora de áreas desnudas, carentes de suelo, regenerándose únicamente por semilla. Solamente en las zonas más occidentales de su distribución mundial, o sea en España, se considera una especie de media luz, debido a que a veces el regenerado es capaz de soportar una cubierta ligera (es capaz de regenerar un dosel arbóreo de densidad moderada).



Detalles sobre la brotación y elongación de los brotes:

El crecimiento en altura de Pinus sylvestris es un carácter complejo y compuesto por otros más sencillos que puede estudiarse a diferentes niveles de división.

La altura total se divide en ciclos anuales de crecimiento, cuyo estudio se realiza tanto anatómica como fenológicamente (la fenología es la parte de la biología que estudia fenómenos ajustados a cierto ritmo periódico, como la floración, la caída de las hojas, la brotación, etc.).

El mecanismo de crecimiento primario (en altura) de los pinos supone la elongación, durante el período de crecimiento, de unas unidades preformadas en la yema durmiente. Como resultado, el brote anual se divide en unidades de tallo, que son cada una de las escamas en cuya axila se sitúa una acícula. Estas escamas, dispuestas helicoidalmente a lo largo del eje de la planta, se alargan durante el periodo de crecimiento para dar lugar al incremento total del brote.

Este tipo de crecimiento se encuentra influido por las condiciones climáticas de dos años consecutivos. En un primer año, las condiciones ambientales actúan en el momento de la iniciación de unidades de tallo. Esta preformación tiene lugar en el momento de formación de la yema terminal que permanecerá durmiente durante la estación invernal y que se elongará al año siguiente. El segundo año con el inicio del crecimiento o brotación de la yema, ésta tan sólo elonga las unidades de tallo preformadas el año anterior obteniéndose la dimensión definitiva en altura en función asimismo de las condiciones climáticas de este segundo año que permite la mayor o menor elongación de estas unidades.

La longitud total alcanzada por el brote depende, por tanto de la duración del periodo de crecimiento, como de la tasa diaria de crecimiento.

En las zonas más secas, en comparación a las procedencias de sitios más fríos y lluviosos la estrategia conservadora de limitar el crecimiento (menor tasa de crecimiento) con una reducción del número de unidades de tallo posibles a elongar (escamas de inserción de las acículas), permite soportar unos veranos más secos, al ser los brotes anuales menores y por tanto con un coste menor de mantenimiento. En este sentido, el crecimiento se produce, principalmente, por una mayor elongación de las unidades de tallo, y no por la preformación de un mayor número de ellas.

Aspectos relacionados con fenología y crecimiento:

El pulso principal de crecimiento en grosor del árbol ocurre al comienzo del verano, no al principio de la primavera. Los autores encuentran fuertes relaciones positivas entre el crecimiento del anillo y las altas temperaturas de la primavera y, sobre todo, del verano. Es muy posible que la bonanza climática durante la primavera haga posible una mayor fotosíntesis y un acúmulo temporal de reservas que permitan a la planta desarrollar un mayor crecimiento a comienzos del verano. Estos desfases temporales entre clima y crecimiento son bien conocidos, y operan incluso a escalas anuales.



Otro dato que apoya la hipótesis de que el crecimiento de estos árboles está limitado por la temperatura, es el hecho de que tanto el crecimiento en grosor del tronco como el número de células es significativamente mayor en localidad de P. sylvestris orientadas al SW que en la situadas N. Ello se corresponde con otros trabajos llevados a cabo en el Pirineo, que señalan el mayor grosor del anillo de los pinos situados en la solana frente a los de la umbría, debido a que en la primera situación hay tres semanas más con temperaturas mayores de 5° C.



La baja influencia de la precipitación a la hora de determinar el crecimiento de Pinus sylvestris, se ve corroborada por la bibliografía existente, donde se cita con frecuencia que en las áreas elevadas o de gran latitud, el crecimiento se ve influenciado principalmente por la temperatura y no por la precipitación, ya que el agua no es en estos casos un factor limitante sobre el crecimiento vegetal.



Fenológicamente, el crecimiento en altura se produce durante un período de tiempo determinado, que en pino silvestre oscila desde marzo a finales de junio, durante el cual se elongan las unidades de tallo a una tasa influidas tanto por el genotipo (información genética) como por las condiciones ambientales del año.



El porcentaje en crecimiento del tronco es mayor que la formación de células durante los primeros meses de crecimiento. Ello se debe a que las células formadas durante esta estación (madera temprana), son mayores en diámetro radial que las formadas después (madera tardía).



El corto período vegetativo en las localidades de alta altitud favorece una caída de hojas poco comprimida en el tiempo y una mayor longevidad de las acículas para recuperar así la inversión realizada por el árbol.



El hecho de que el crecimiento de los brotes preceda al crecimiento en grosor se debe a que el segundo depende en gran medida de las nuevas hojas. Estas sintetizan auxina, hormona que “despierta” y activa al cambium. El crecimiento de las nuevas ramas laterales, las que se dividen y nacen en la base de las ramas principales (o apicales), se retrasa unas semanas respecto a la elongación de las ramas principales, pero finaliza rápidamente. Asimismo, el crecimiento de la nueva cohorte de hojas se produce unas semanas después de iniciada la elongación de las ramas. El crecimiento de los brotes parece ser un proceso más concentrado en el tiempo que el crecimiento en grosor del tronco.



Ejemplo de fenología de Pinus sylvestris (CASTELLS, 2001), a partir de un estudio realizado en los Pirineos Centrales en el periodo 1997-2000:

Primero, tiene lugar el crecimiento de los brotes y el incremento en grosor del tronco, que como media lo situaremos el 2-3 de mayo. Acto seguido las acículas empiezan a alargarse hacia el 28 de mayo cuando los brotes están alrededor del 49 % de su medida final.



Las traqueidas empiezan a crecer 10 días más tarde, el 7 de junio, hecho que prácticamente coincide con la tasa máxima de elongación de los brotes. El tejido de conducción del xilema está constituido por una serie de traqueidas o vasos. Las traqueidas, junto con los vasos, forman el tejido de conducción del xilema (madera). Las traqueidas se caracterizan por tener paredes secundarias gruesas y están muertos a la madurez funcional.



Los brotes (velas) son los primeros en acabar su crecimiento, el 26 de junio, seguido de las acículas, el 30 de julio. Sin embargo, el incremento del diámetro del árbol cesa alrededor del 18 de julio, de forma provisional, para tener un nuevo pero modesto empuje a partir del 6 de agosto. El incremento del diámetro del tronco cesa antes de octubre, dependiendo de las precipitaciones y de las primeras heladas.



Respecto a la formación de traqueidas encontramos que el 6 de agosto tuvo lugar el inicio de la formación de madera tardía que continúa hasta el 11 de octubre. El inicio de formación de madera tardía tuvo lugar 7 días después del final del crecimiento de las acículas.



Datos curiosos:

El pino más grueso de Suecia tiene una circunferencia de 4,49 metros y se encuentra en Strängsered.

Los más altos miden hasta 45-50 m de altura y se encuentran a lo largo de la costa sur del Mar Báltico.

Con una nueva técnica láser (LiDAR) aerotransportada se consigue medir la altura de todos los árboles de un bosque. Se ha encontrado, por ejemplo, que en las emblemáticas masas de Pinus sylvestris en Valsaín (Segovia) el árbol más alto llega a medir 41 m.

El más grueso en el Reino Unido tiene 169 cm de diámetro, en Belladrum, Tierras Altas de Escocia.



Actualmente, el árbol más antiguo conocido se encuentra en Laponia (Finlandia), a menos de un kilómetro de la frontera rusa y tenía 764 años cuando se tomó la muestra en 2007.



En el Parque Nacional de Muddus (Suecia) se encuentra un pino de 711 años de edad, que ha sobrevivido a incendios forestales en los años de 1413, 1507, 1596 y 1771.

Recientemente se ha demostrado a partir de un estudio realizado en España, que el polen de Pinus sylvestris es viable después de recorrer distancias de 100 km 8 (ROBLEDO ARNUNCIO, , J.J. 2011), lo que supone un nuevo record mundial de transporte de polen viable de pino a largas distancias

Mitología:

El pino silvestre tiene una larga y rica historia en la mitología.



Como un símbolo de la realeza del pino se asoció con la diosa griega Pitthea, y también con el Dioniso y Baco y la mitología que rodea la vid y la elaboración del vino, probablemente como símbolo de fertilidad.



Los adoradores de Dioniso a menudo llevaban una piña de pino en la punta de la lanza como símbolo de la fertilidad y la imagen de la piña también se ha encontrado en amuletos antiguos como el mismo significado.



Para los romanos el pino era un objeto de culto durante el festival del equinoccio de primavera de Cibeles y Attis.



Como un árbol de hoja perenne del pino también han simbolizado la inmortalidad por un lado. Desde un punto de vista opuesto, también representaba la muerte para algunas culturas, al no rebrotar de cepa una vez cortado como lo hacen las frondosas.



Los bosques de pino silvestre o "bosques chamán” dispersos en los pastizales secos del este de Siberia fueron considerados sagrados por los Buriatos, un pueblo de Mongolia localizado alrededor del extremo sur del lago Baikal. A estos bosques había que entrar en silencio y reverencia, en respeto de los dioses y espíritus de la madera.



Los druidas solían encender grandes hogueras de pino silvestre en el solsticio de invierno para celebrar el paso de las estaciones. Los claros de los pinares escoceses se decoraban con luces y objetos brillantes, ya que un árbol cubierto de estrellas es una representación de la Luz Divina. Es obvio que estos rituales han dado lugar a la actual costumbre de los árboles de Navidad.



Durante el cuarto menguante de la luna no se talaban los pinos que se iban a usar para la construcción naval, ya que se decía que la influencia de las mareas y de la luna afectaba al contenido de resina de la madera, y de hecho botánicos ahora reconocen la complejidad de flujo de savia en las plantas que están en alguna medida afectados por las influencias gravitacionales de los ciclos de la luna.



Un tema persistente en el folklore de pino silvestre es su uso como marcas en el paisaje. En las Highlands (Escocia) se utilizó para marcar los lugares de entierro de los guerreros, héroes y caudillos. En las zonas más al sur, donde la aparición del pino silvestre puede haber sido más inusual y su uso se ha destacado más, se pueden utilizaron parara marcar mojones antiguos, rastros y el cruce de caminos.



Mis agradecimientos a Diego Causante por este gran trabajo.









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